La pensión de viudedad es una prestación contributiva destinada a proteger económicamente a la persona superviviente tras el fallecimiento del cónyuge o pareja. Aunque su origen está en ese fallecimiento, el acceso no es automático: deben cumplirse determinados requisitos de cotización, vínculo familiar y situación personal.
Con carácter general, si la persona fallecida estaba en alta o situación asimilada al alta, deberá haber cotizado 500 días dentro de los cinco años anteriores al fallecimiento. Este período no se exige cuando la muerte deriva de accidente, sea o no laboral, o de enfermedad profesional.

Requisitos de la persona beneficiaria
Cuando el fallecimiento se produce por enfermedad común, el cónyuge superviviente debe cumplir alguna de estas condiciones: que existan hijos comunes o que el matrimonio se hubiera celebrado al menos un año antes del fallecimiento.
Ese plazo no se exige si puede acreditarse una convivencia previa como pareja de hecho durante al menos dos años.
En el caso de parejas de hecho, será necesario que la inscripción se hubiera realizado al menos dos años antes del fallecimiento y que existiera una convivencia mínima de cinco años, salvo que haya hijos en común.
También pueden acceder a la pensión, bajo determinados requisitos, personas separadas, divorciadas o integrantes de parejas de hecho extinguidas.
Cuantía de la pensión
La cuantía general de la pensión de viudedad es del 52% de la base reguladora de la persona fallecida.
Este porcentaje puede elevarse al 60% cuando la persona beneficiaria tenga 65 años o más, no perciba otra pensión pública, no tenga ingresos por trabajo y no supere determinados límites de rentas.
En algunos casos, puede alcanzar el 70% si existen cargas familiares, la pensión constituye la principal o única fuente de ingresos y se cumplen los límites económicos establecidos.
Una prestación compatible, pero condicionada
La pensión de viudedad puede ser compatible con otras rentas del trabajo, aunque el acceso a porcentajes superiores dependerá de la situación económica y familiar de la persona beneficiaria.
Para asesorías laborales y profesionales que gestionan prestaciones, resulta clave revisar la situación de alta, la cotización, la causa del fallecimiento, la existencia de hijos comunes, la duración del vínculo y los ingresos de la persona solicitante.
La pensión de viudedad no depende solo del parentesco. Exige comprobar con precisión los requisitos legales para determinar si existe derecho a la prestación y qué porcentaje corresponde aplicar.

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